Alejandra Castañeda, nuestra psicóloga nos da unas recomendaciones para afrontar la situación actual.

 

ALEJANDRA    Estos días recibo muchos mensajes vuestros, algunos de ellos similares en cuanto a síntomas que provoca la situación actual. Me decís que sentís angustia, ansiedad,           sensación de irrealidad, miedo a enfermar, claustrofobia, estado de ánimo deprimido, tensión, pánico… sustentados por pensamientos que a veces escapan al control. Todos   estamos lidiando de alguna manera con esta incertidumbre y buscando la manera de llevarlo lo mejor posible.

 No vamos a negar que la situación afecta negativamente a varios ámbitos de nuestra vida (salud, económico, laboral, social, familiar) pero el pensar todo el día en ello no va    a mejorar nuestro estado anímico ni a terminar antes con esta situación. Así que lo más sensato es centrarnos en lo que podemos hacer para mejorar nuestra calidad de vida,   en vez de pensar en lo que no podemos.

 Vuelvo a insistir en la importancia de vivir el día a día y para ello es fundamental establecer una rutina. Llevamos pocos días de encierro y es normal que aún esa rutina no se   haya instaurado, pero lo hará si somos capaces de ser perseverantes. Algunos vivís solos, otros en pareja, con hijos y sin hijos, con personas mayores, nietos… pero aún así   hay que llevar a cabo una organización por pequeña que sea.

1. Todos los días una dosis moderada y a ser posible en horario similar de ejercicio físico, tutoriales elegidos (idiomas, instrumento musical, fotografía), organización de labores domésticas, teletrabajo, tareas para los niños, juegos, televisión, ocio…

2.Mantener los hábitos de aseo diario, ahora incluso con más tiempo para ello. No estar todo el día en pijama, chándal o con la misma ropa.

3.El móvil puede resultar de ayuda siempre y cuando dosifiquemos su uso.
-Así por ejemplo, si vamos a hacer ejercicio, algún tutorial o tareas con los niños silenciarlo para que no interrumpa la rutina que estamos instaurando.
-Hablar con personas de nuestra confianza en quien podamos apoyarnos y expresar las emociones que sentimos. Evitar exponernos constantemente a conversaciones centradas en el pesimismo y catastrofismo.
- Los mensajes con las ocurrencias sobre la situación que nos ha tocado consiguen en ocasiones hacernos reír (y mucho), algo muy positivo en estos momentos.

4. Utilizar fuentes fiables de información y dosificarla. Intentar no estar todo el día expuesto a medios de comunicación centrados en el mismo tema. Ver series o programas amables.

5. Ralentizar el ritmo para cada actividad que realizamos. Es algo a lo que no estamos acostumbrados, pero ahora tenemos todo el tiempo del mundo y nos va a beneficiar notablemente.

6.Y por supuesto tomar todas las medidas de prevención dictadas por la OMS

El día que esta situación de alarma termine puede que nos sorprendamos de lo que somos capaces de soportar y además salir fortalecidos de ello. Tal vez hasta nuestras prioridades en la vida cambien. Seguramente nada volverá a ser lo mismo, y en eso consiste, que de la experiencia vivida saquemos un valioso aprendizaje.

 

Alejandra Castañeda.